El uso de la motocicleta sigue creciendo en Chile como una alternativa de movilidad ágil y eficiente. Sin embargo, junto con esa libertad viene una responsabilidad clara: la seguridad. Y en ese escenario, el casco correcto no es un accesorio, es la pieza clave que puede marcar la diferencia entre una caída y una tragedia.
Diversos organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, coinciden en que un casco certificado y bien ajustado reduce significativamente la gravedad de las lesiones en la cabeza. Pero no basta con usar “cualquier casco”. La elección adecuada es tan importante como su uso correcto.
Casco correcto para moto: qué exige la normativa en Chile
En Chile, para circular legalmente, el casco debe contar con la Acreditación 3CV, identificable mediante un código QR ubicado en la parte posterior. Esta certificación confirma que cumple con estándares internacionales reconocidos en el país, como ECE 22.06 / 22.05, DOT o Snell.
Más allá de la obligación legal, esta acreditación garantiza que el casco fue diseñado y probado bajo condiciones reales de impacto. No se trata solo de cumplir la norma: se trata de asegurarse de que el producto realmente proteja cuando más lo necesitas.
Qué tipo de casco ofrece mayor protección
Si hablamos de seguridad pura, el casco integral sigue siendo el que entrega mayor nivel de protección. Su diseño cubre completamente la cabeza y el mentón, zonas altamente vulnerables en caso de accidente.
Aunque el diseño y la estética pueden influir en la decisión de compra, la prioridad debe ser siempre la protección. En seguridad vial, el estilo nunca debe estar por encima de la estructura.
Cómo saber si el casco es realmente de tu talla
Elegir la talla correcta es uno de los puntos más ignorados. Un casco demasiado suelto pierde efectividad; uno demasiado apretado puede generar molestias y distracciones.
Para comprobar el ajuste correcto:
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Mide el contorno de tu cabeza a la altura de las cejas.
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Al probártelo, las mejillas deben quedar levemente presionadas.
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Al mover la cabeza con fuerza, el casco no debe desplazarse ni “bailar”.
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Si puedes introducir los dedos con facilidad en la zona de la frente, es grande.
El casco debe sentirse firme, sin holguras ni puntos de presión dolorosos.
Colores, duración y mantenimiento
Un detalle poco considerado es el color. Estudios citados por la Organización Mundial de la Salud indican que los cascos de colores claros aumentan la visibilidad del motociclista en el tránsito, lo que puede reducir el riesgo de incidentes frente a tonos oscuros.
En cuanto a la vida útil:
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Si no ha sufrido impactos, se recomienda cambiarlo cada cinco años.
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Si el uso es intensivo, el recambio ideal es cada tres años.
Con el tiempo, los materiales pierden capacidad de absorción, incluso si el casco luce en buen estado por fuera.
Lo que nunca deberías hacer
Hay errores que pueden comprometer completamente la protección del casco:
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Comprar cascos usados. No es posible saber si tuvieron impactos internos.
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Usar un casco que haya sufrido una caída, aunque no tenga daños visibles.
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Prestarlo. El interior se adapta a la forma de la cabeza del usuario.
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Colgarlo del espejo retrovisor, ya que el peso puede deformar el material interior.
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Pintarlo o aplicar adhesivos no aptos, porque algunos solventes debilitan la carcasa.
Y algo básico pero fundamental: siempre usarlo correctamente abrochado. Un casco sin sujeción pierde gran parte de su efectividad.
La motocicleta puede ser una excelente solución de movilidad, pero la seguridad comienza antes de encender el motor. Elegir el casco correcto para moto no solo cumple con la normativa chilena: protege tu vida y mejora tu experiencia de conducción.
En seguridad vial, no hay espacio para improvisaciones.